¿Quiénes somos?

Somos un grupo de investigadores académicos y estudiantes universitarios (unos jóvenes y otros no tan jóvenes) que cultivamos el pensamiento de Marx con la finalidad de entenderlo y, sobre esta base, de ser posible, desarrollarlo según su especificidad, así como de aclarar una serie de confusiones en torno del marxismo en vista de analizar el mundo contemporáneo integralmente, la historia pasada y el curso histórico actual en lo que tiene de trascendente respecto de la sociedad burguesa mundializada. Tal es el proyecto cultural KARL MARX HOY.

 

VERSIÓN MEDIANA DE LA RESPUESTA

Nos hemos reunido amigos con la finalidad de entender el presente, el hoy, y el pensamiento de Karl Marx; cada uno en su especificidad. En primer lugar, quisiéramos responder a las siguientes preguntas: ¿Qué pensó Karl Marx sobre el capitalismo y su desarrollo? ¿Y qué sobre la revolución comunista, así como sobre las sociedades posteriores a la sociedad burguesa que –según él señala– dicha revolución habría de generar?

La necesidad de responder estas preguntas con precisión se ha visto redoblada en los días que corren por los crecientes daños de toda índole –desde genocidios hasta catástrofes ambientales, pasando por despojos de individuos y naciones, así como por la superexplotación salvaje de los trabajadores– que el capitalismo mundializado le viene infligiendo a la humanidad desde la emergencia del neoliberalismo como política económica mundial a inicios de la década de los ochenta del siglo XX; y cuando, entonces, por todos lados, los seres humanos se afanan en encontrar una alternativa a la forma de vida actual; “una salida”, se dice; “una nueva sociedad y no sólo una mejoría de la actual”, se insinúa.

La necesidad de responder a dichas preguntas se redobla y amplía también porque, si en la historia de la sociedad burguesa desde 1843 se han generado discusiones de las ideas de Karl Marx e interpretaciones más o menos felices de las mismas, después del desmembramiento de la URSS y del derrumbe del “bloque socialista” en 1991, alternan en la escena cultural mundial interpretaciones que simpatizan con el pensamiento de Marx pero que muestran una insuficiente comprensión del mismo, con pseudocríticas furibundas y muchas veces falaces. Y no es difícil ver que estas pseudocríticas toman aquellas exégesis como idénticas a dicho pensamiento, creando una magna confusión en momentos en que la humanidad requiere claridad.

En efecto, como resultado de las celebraciones de los 150 años de la publicación del Tomo I de El capital. Crítica de la economía política (2017), así como del bicentenario del nacimiento de Karl Marx (2018), ocasión del reposicionamiento de su pensamiento, observamos tantas deformaciones, trastrocamientos, bizantinismos e interpretaciones fragmentarias del mismo, que consideramos necesario combatir todas estas malinterpretaciones.

Y cuando hablamos del auténtico pensamiento de Karl Marx nos referimos a la crítica de la economía política (CEP), al materialismo histórico (MH) y al socialismo científico (SC); tres grandes temas por él desarrollados que generalmente no son respetados como partes diferenciadas, además de malinterpretarse cada una de las mismas. Cuando que –dicho sucintamente– cabe exaltar la importancia de la CEP para comprender nuestro tiempo; mientras que el MH es pertinente para la comprensión de todas las formaciones históricas habidas hasta el presente; y, finalmente, la importancia del SC consiste en que reflexiona el proceso revolucionario que podría destruir a la sociedad burguesa, la revolución comunista, así como las sociedades que esta revolución permitiría construir en el futuro: la socialista y la comunista; y antes, la sociedad de transición entre la burguesa y la socialista, la sociedad que sustituye a la dictadura de la burguesía por la democracia plena y directa de toda la población explotada y excluida que en el siglo XIX se nombró como dictadura del proletariado, para dejar asentado que es la población trabajadora la que no debe permitir que semejante conquista en la forma de gobierno retroceda históricamente. Reconocer lo específico de cada una de estas partes del pensamiento de Karl Marx y su interrelación es condición sin la cual es imposible desarrollar dicho pensamiento en la actualidad, es decir, cultivar el pensamiento de Marx.

 

Cultivar el Pensamiento de Marx

La comprensión del hoy es imposible sin este cultivo; más aún, es idéntica con el mismo. Poner al día a Marx, desarrollar su pensamiento más allá de donde él lo expuso, significa construir un nuevo pensamiento, pero que sabe que su empresa será exitosa sólo con la condición de no sustituir el pensamiento de Marx o someterlo al propio, que es la operación desafortunada que con diversos pretextos ha prevalecido desde Lenin y aún más atrás. Y no se trata de eso, sino de asumir su especificidad continuamente para que, sobre su base, podamos formular los conceptos que desarrollan los de Marx con la concreción que el presente requiere, siendo que Marx sólo los precisa en general pero sin especificar. Sin embargo, eso general siempre es prioritario por sobre lo particular y lo singular de cada momento, situación o época. Así que se trata de nuevos conceptos, pero que lleven en su interior los correspondientes de Marx, no su revocación o presunta corrección “para la nueva época”, según se dice de buena fe, sin notar que, pensando así, se tergiversa tanto el presente como al pensamiento de Marx; el cual, por lo menos, establecía rectamente lo general y básico del presente; y nosotros, siguiéndolo, logramos establecerlo. Así por ejemplo, las crisis económicas mundiales actuales, nunca antes vistas, se comprenden mediante la ley formulada por Marx en 1866, la ley de la tendencia de la tasa de ganancia a caer. Pero eso involucra que vivimos la misma época que Marx y no otra superior o desviada. Lo cual implica cultivar el pensamiento de Marx precisamente del modo antedicho.

Un cultivo del pensamiento de Marx, en vista de desarrollarlo siguiendo la senda antes descrita, puede registrarse en ciertos pasajes de la obra de Lenin y de Rosa Luxemburgo, así como en trabajos del primer Kautsky. Luego, en ciertas reflexiones de Georg Lukács, Karl Korsch y Anton Pannekoek, así como de Henrik Grossmann y Paul Mattick. Y resaltantemente, después del XX Congreso del PCUS de 1956, en el que Nikita Jrushev criticó a Stalin  y convocó a todos los revolucionarios del mundo a la “Vuelta a las Fuentes” –esto es, a Marx, Engels y Lenin–, la intención de algunos filósofos marxistas se enderezó, precisamente, con mayor o menor consecuencia, en  la dirección previa de recuperar a Marx. El título célebre de Ernst Fischer Lo que verdaderamente dijo Marx es revelador de un cierto talante epocal; pero, en  realidad, sólo algunos de entre muchos lograron un cultivo como el aludido. Isaak Illich Rubin, Henri Lefebvre, Karel Kosik, Ernest Mandel, Jindrich Zeleny y Helmut Reichelt son autores resaltantes al respecto; pero la precisión de Adolfo Sánchez Vázquez al formular la filosofía de Marx como filosofía de la praxis ofrece un aporte tan valioso como los mencionados. Mientras la Critica de la razón dialéctica de Jean Paul Sartre no sólo inspira una metódica autocrítica para restituir el carácter dialéctico del pensamiento de Marx y de su trazo específico, a no ser confundido con otros pensadores por afines que parezcan, sino que también exalta el carácter de sujeto práctico y la reciprocidad inherente a los seres humanos en tanto dimensiones premisiales de la reflexión de Marx sobre las relaciones sociales, ubicando a las últimas en un campo escaso que continuamente posibilita su alienación y en el que se juegan las posibilidades de su desalienación. Por su parte, la lectura de El capital que llevó a cabo Bolívar Echeverría así como su teoría del cuádruple ethos de la modernidad capitalista construida sobre la base de la contradicción valor/valor de uso constitutiva de la forma mercancía, nos entrega un procedimiento riguroso de  recuperación de las ideas de Marx, por un lado, mientras que de otro, un modelo de desarrollo consecuente de la teoría de Marx después de Marx. Con base en estas enseñanzas invaluables, Jorge Veraza precisó metodológica y temáticamente un programa de cultivo de la obra de Marx para su intelección y para su desarrollo, tal y como el que fue descrito más arriba. Andrés Barreda, María de la Concepción Tonda  y  David Moreno –alumnos de Bolívar Echeverría en el Seminario de El capital de la Facultad de Economía de la UNAM entre 1972 y 1978 junto con Jorge Veraza– coincidieron con este último en un programa tal de cultivo de la obra de Marx. Y lo han venido desarrollando desde entonces en diversos ámbitos teóricos; sobre todo, a nivel de la crítica de la economía política y de la ecología, la crítica de la política, de la cultura, de la sociología, de la antropología, de la psicología social, de la filosofía, de la geografía, de la geopolítica, la historia crítica de la ciencia y de la tecnología, así como la crítica de la vida cotidiana. Cabe resaltar que, desarrollando los conceptos de Marx de subsunción formal y real del proceso del trabajo bajo el capital, Jorge Veraza formuló (1978) los de subsunción formal y subsunción real del consumo bajo el capital para caracterizar lo especifico del capitalismo contemporáneo; horizonte en el que se encuadran los variados aportes recién mencionados.

Para un cultivo tal de la obra de Marx, para su intelección y su desarrollo, nos convocó Jorge Veraza en días recientes (2019) a una veintena de amigos y amigas, y entre todos hemos creado una alternativa cultural que tiene por objeto el fomento de la formación e investigación científica y filosófica desde la perspectiva marxista o en torno a la obra y vida de Karl Marx, así como de la presentación y discusión de obras que desarrollen el pensamiento de Marx en su especificidad al servicio del análisis crítico de la sociedad actual, la historia hasta nuestros días y el futuro posible. Y, ni que decirlo, una alternativa cultural así especificada que permita polemizar con los más diversos pensadores.

 

Sobre el Movimiento Comunista Hoy

No es superflua la aclaración siguiente respecto del talante del momento histórico en el que nos encontramos en referencia al desarrollo del movimiento comunista. A mediados del siglo XIX (1848) la narrativa de los autores del Manifiesto del Partido Comunista se hacía entender por su público señalando la existencia de lo que nombraban “el fantasma del comunismo.” (Fantasma, espectro, espanto y, en alemán, Gespenst; motivo de la estética del romanticismo europeo que Jacques Derrida ha comentado abundantemente en su Espectros, con la intención de aclarar el sentido entero del Manifiesto.) Sin embargo, poco más de 80 años después de que lo que se viera en Europa fuera el “fantasma del comunismo”, al marxista argentino Aníbal Ponce le pareció que aquello había tomado cuerpo y que se había extendido más allá de Europa, ámbito en el que se aparecía el aludido espectro, por lo que quiso describir al movimiento comunista de mediados de los años treinta del siglo XX con aquello de El viento en el mundo y así tituló su célebre libro que reunía ensayos en los que su autor veía cercana la posibilidad de la revolución comunista internacional, habida cuenta creía él que la misma ya había tenido lugar triunfalmente en Rusia desde 1917. Así que de espíritu a viento, esperando realizaciones más sólidas en un futuro próximo. Pero, desafortunadamente,  después de muerto Aníbal Ponce, el 18 de mayo de 1938, mucho de lo que él creyó cierto ha resultado falso, y el derrumbe del así llamado bloque socialista, incluida la URSS, en 1991, obligó a replantear la visión histórica del movimiento comunista, incluyendo la distinción crítica acerca de la autenticidad o inautenticidad del mismo, así como de qué se entendía por marxismo. De manera que en la actualidad no podemos decir que después del fantasma del comunismo y del viento que recorre el mundo tenemos ante nosotros magnas realizaciones o, dicho de otro modo, recurriendo a la mitología griega, no tenemos en las manos las doradas manzanas del árbol del Jardín de las Hespérides, las manzanas del Sol.

En realidad, el progreso histórico del movimiento comunista no tuvo lugar del modo en que Aníbal Ponce lo creyó –y con él gran parte de marxistas–, con base en el cuadro contradictorio esbozado por la ideología de dominio más arriba descrito (por un lado, con la voz de Stalin y, por otro lado, con las de sus enemigos occidentales). Mientras el desarrollo histórico capitalista progresivo pero cada vez más decadente, que se extiende por todo el planeta, ha significado el retroceso general de la humanidad y del movimiento comunista en particular. De suerte que el esclarecimiento de lo que en verdad ha sido la historia del capitalismo en los siglos XX y XXI está por hacerse. Así que la nuestra es una situación que, si Miguel de Cervantes –tan caro a Marx– la describiera, la señalaría análoga al Cerco de Numancia y recurriría a aquello de la necesidad de “desfacer entuertos” y luchar contra “monstruos y endriagos”; aunque no recomendaría luchar contra molinos de viento y casas de fantasmas; y si supiera de nuestras sagas contemporáneas, negaría que se trata de “escapar de la Matrix” pero, eso sí, de descubrir la verdad del mundo por debajo de su magno y alucinatorio encubrimiento, para sólo así lograr su auténtica transformación. Y ello en la exacta medida en que ésta no puede no estar ya en curso, en tanto negación determinada práctica de todas las cadenas que pesan sobre los explotados y oprimidos de la Tierra –añadimos en el mismo talante realista y crítico del autor de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Por eso nuestra situación se presenta, también en relación a la recién aludida tarea historiográfica, como una urgente necesidad de cultivar el pensamiento de Marx, es decir, de recuperar/reconstruir el pensamiento de Marx para desarrollar el nuestro según lo específico del de él. Lo que no es otra cosa sino un desarrollo consecuente del marxismo como condición del desarrollo del auténtico movimiento comunista. El proyecto cultural KARL MARX HOY quiere avanzar en este camino.

 

VERSIÓN LARGA DE LA RESPUESTA

Es ni más ni menos la que podremos ir ofreciendo mediante la elaboración de videos, así como de cursos, conferencias y seminarios de diversa índole que desarrollaremos sobre la multiplicidad de temas arriba mencionados. Versión de la cual el curioso lector, internauta e interesado presencial “podrá enterarse en lo que sigue…”, pues él mismo sabiéndolo o no forma parte de la aventura.